• Juan-Fernando Duque-Osorio

¿Cómo Deshacerse de los Cambios de Pensamientos y Planes del Trastorno Bipolar?

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Resumen: Se citan un par de fantasías románticas que publiqué hace poco y que no me gusta que me den ganitas de llevarlas a la realidad cuando se me baja el ánimo. Otros ejemplos son los romances pasajeros en las cuales nos podemos embarcar los bipolares cuando se nos sube el ánimo. La escritura terapéutica privada sirve para como ayuda para estabilizarse, preventiva y curativamente, evitándose así tomar decisiones inadecuadas con consecuencias duraderas, entre otros beneficios terapéuticos.

Palabras Clave: #EscrituraTerapéuticaPrivada #Fantasías #RomancesDestructivos #DecisionesInadecuadas #PrevenirCambiosDePlanesYPatronesDePensamiento #EstabilizarseParaTomarBuenasDecisiones #Desahogarse.



El pasado lunes estuve un poco bajo de ánimo y con gripa, de la cual ya me recuperé y que ojalá haya sido COVID-19 para ya haber ganado al menos algo de inmunidad; aunque no creo que haya sido dicha enfermedad pues fue una gripa muy leve. De hecho, me afectó más la baja de ánimo y alcancé a pensar en cambios de planes como el hecho de no seguir especializando mi blog en trastorno bipolar. ¿Ustedes que piensan de esta idea? Y de eso quiero hablar en este post: en los cambios de planes e incluso de personalidad cuando ocurren las alteraciones de ánimo propios del trastorno bipolar y buscar cómo solucionar este tipo de situaciones.


Antes de esto, el sábado estuve chateando con otra paciente bipolar y coincidimos en decir que es como si uno no supiera cuál es su verdadero yo con tantos cambios de ánimo. Y eso que ya mis cambios son mínimos. Entonces desde ayer estuve buscando artículos científicos sobre cambios de personalidad o cambios de planes con el discurrir variable del trastorno bipolar, y además de involucrarse los pacientes en amores fugaces durante las manías e hipomanías, no encontré nada más.


Pero en casos de manías fuertes esto puede ser un gran problema pues el paciente corre el riesgo de perder su familia, destruir su hogar y/o perder el amor de su vida, por uno o varios amores pasajeros durante un estado de ánimo alterado. Durante mi vida yo solo tuve dos relaciones largas de cinco años cada una y en ambas fui frenteramente infiel varías veces. No sé si esto fue por la poliginia (polys = varias y gyne = hembra) propia de un hombre joven o por mi bipolaridad. Lo más seguro es que fue una mezcla de ambas. Pero en cuanto a mujeres ya en a mis 46 años, casi me siento más allá del bien y del mal pues ya, así sea duras penas, cumplí con mi cuota de ventas (los hombres funcionamos como vendedores y las mujeres como clientes y las ventas son las consumaciones de cada relación) y decidí quedarme soltero y sin hijos, entre otras cosas para poder estudiar tranquilo y vivir las cosas propias de un trastorno bipolar sin mayores exigencias del medio ambiente en que me muevo.


Entonces lo anterior parece como un plan ya en firme. Pero cuando se me baja el ánimo flaqueo y me pregunto qué hubiera sido de mí si hubiera hecho esto o lo otro en tal o cual relación. Cada vez me da menos. Pero a las alturas del 2015 cuando me dio lo que yo llamo mi crisis de “matrimonitis” me llegué a sentir muy mal por no haberme casado y empecé a tener muchas fantasías románticas cuyos argumentos alcancé a apuntar en mi Microsoft OneNote y en los meses recientes he ido desarrollando como cuentos (“Por Escribir Sobre Bipolaridad me Adoptó una Hermosa Mecenas en los Suburbios de Bogotá” [1, 2] y “Sucumbiendo a la Esclavitud Matrimonial por unas Eslavas (Ucranianas)” [3, 4]). Incluso durante la bajada de ánimo del lunes pasado alcancé a sentir nostalgia por no haber llegado a algo definitivo por una amigovia que tuve en mis 20s al principio de los años 1990s. Yo pensé que ya había superado por completo todo esto, pero parece que este tipo de cosas no se superan nunca del todo. Me refiero a las ganitas mínimas y pasajeras de haber “ensayado” el haber formado una familia. Pero apenas pienso en cosas como los costos, incomodidades, esfuerzo, pérdida de libertad y posibles decepciones de tener familia, me siento leyenda de haber coronado mis 40s sin enredos matrimoniales ni reproductivos [5-7].


Pero estos cambios o anhelos no me gustan pues, aunque ahora son muy leves y pasajeros, me desvían temporalmente de mis objetivos. Traté de encontrar cómo minimizarlos en algún artículo científico y no encontré ninguno por más que me busqué. Repito, a lo máximo que se llega en estas fuentes bibliográficas es al peligro de tomar en serio amores pasajeros cuando se está alto de ánimo (manías o hipomanías).


Entonces voy a escribir aquí como hago yo para solucionar este problemita que es otro de los “gajes del oficio de ser bipolar”. Una costumbre que deberían tener todas las personas y sobre todo aquellas que tenemos una condición mental es llevar una bitácora o diario, como se le quiera llamar, donde el paciente pueda escribir libremente y que solo sea él sea quien pueda leer lo escrito después. Yo lo hago en Microsoft OneNote, que es gratuito y cada semana releo mis notas y las paso a una base datos que hice en Microsoft Access protegida por clave (el que quiera le envió una copia vacía de esta base de datos), lo cual me permite tener un archivo activo (OneNote) y uno pasivo (Access). Esto además de funcionar como escritura terapéutica [8-15] que es quizás lo más importante, sirve para describir los diferentes puntos de vista que se tienen, dependiendo del estado del ánimo de cuando escribe, sobre cosas tan importantes como el sentido de la vida, las relaciones de pareja, factores estresantes y posibles disparadores de una crisis y cómo reaccionar ante los mismos. Pero además permite ir identificando como es el verdadero yo: ¿Cuándo determinados objetivos en la vida son duraderos y sensatos? ¿Cuándo una relación, de pareja es profunda y duradera? Incluso permite ir llevando un registro de la fórmula neurofarmacológica que se sigue para ir determinando cuáles son las dosis justas para uno de los medicamentos que uno toma. Repito, le permite a uno identificar cuál es el verdadero yo en los periodos que se está libre de síntomas. Por eso es importante seguir escribiendo en una bitácora privada aun cuando está uno bien para poder identificar aquellos patrones de pensamiento sensatos, duraderos y sanos. Incluso ayuda a tomar decisiones importantes pues los bipolares somos impulsivos y podemos, perdónenme la expresión, “cagarla”, al tomar una decisión apresurada que pueda tener consecuencias negativas y duraderas. Al llevar un diario se puede apreciar, desde diferentes puntos de vista, correspondientes a los diversos estados de ánimo, una cuestión a modo de tomar la decisión correcta. Una vez se sienta o piense lo mismo con respecto a una cuestión, durante varias sesiones de escritura, y repito, desde varios puntos de vista (estados de ánimo), entonces se puede estar llegando a una decisión adecuada, sensata y correcta.


De pronto si el paciente está muy grave desde el punto de vista psiquiátrico, lo más urgente va ser estabilizarlo con la ayuda de fármacos pues se trata de una situación de emergencia y en esos momentos no se pueda llevar un diario. Pero si podés leer estas líneas, y así estés deprimido o en hipomanía, podés escribir también. En otras palabras, pienso que entre más severo sea el estado, ya sea depresivo o maniaco, de un paciente más importante van a ser los fármacos, porque repito, es cuestión de emergencia. Pero conforme la misma va pasando, ayudas psicológicas como la escritura de un diario empiezan a ser más útiles para complementar la farmacoterapia. Incluso si se está en un estado depresivo de cierta severidad, escribir terapéuticamente puede ser una gran ayuda para desahogarse y un tiempo después sirve como referente para que el paciente pueda ver su propio progreso y créanme que esto es gratificante.


Incluso el llevar un diario puede ayudar tanto a la persona que después de practicarlo durante varios años puede contribuir a disminuir las dosis de los fármacos toma. No se trata de empezar a escribir e inmediatamente bajar los fármacos. Hay que ser claros en cuanto a que, ante una condición mental, yo soy un paciente profármacos. Pero que cosas psicoterapéuticas como llevar una bitácora o diario privado puede llevar a que se necesiten menos dosis, lo digo porque a mí me ha pasado así. La escritura terapéutica, repito, ayuda a pulir y a llegar a la farmacoterapia justa para cada paciente.


Yo generalmente escribo en mi bitácora privada oyendo música en mi tableta y cómodamente acostado. Es súper-relajante. Nada más por placer se debe hacer. Es un placer que causa muchos beneficios. Yo la tengo incorporada como núcleo de mi higiene del sueño (otra práctica súper-importante y que merece un post aparte) el acostarme a oír música y escribir en mi bitácora privada durante una hora y media. Todos los días lo hago y me sirve para liberar el “exceso de vapor” del día.


Yo me la llevo muy bien con mi mamá. Pero hace unas semanas tuvimos un pequeño encontronazo y al llegar mi hora de escritura terapéutica me pude desahogar, ser más empático y pudimos resolver nuestra diferencia de una forma mucho más sana y rápida. Probablemente vos tengas un jefe al cual no le podás decir las cosas a la cara por miedo a perder tu trabajo. Pues expresá todas estas cosas en tu diario privado y con solo escribirlas vas a “vivir la fantasía” de habérselas dicho y cuando te encontrés con él ya vas a estar desahogado y vas a poder hablarle de una forma relajada y respetuosa. En general, el escribir sobre nuestras relaciones interpersonales de forma privada, ayuda a que sean más sanas sin querer yo decir que no se deben expresar abiertamente las cosas que te molestan de las mismas. La escritura terapéutica ayuda a expresarlas mejor y de una forma más diplomática.


Yo empecé a practicar la escritura terapéutica en 2007 cuando murió mi papá. Para los casos de duelo es especialmente provechosa pues además desahogarse de la tristeza se puede vivir la fantasía de que le está uno hablando al ser querido que partió. Que le está diciendo cosas bonitas y feas (¡por qué te fuiste!) que quizás nunca le pudo decir en vida. Y todo esto es particularmente importante en personas con una condición mental como la bipolar, ante la cual cosas traumáticas como el duelo por la pérdida de un ser querido se puede se pueden complicar.


He utilizado unas dos veces en este escrito la expresión “vivir la fantasía” y también utilice una mala palabra. Pues voy a utilizar otra. Las fantasías son “pajazos mentales”. Pero funcionan muy bien como herramientas terapéuticas. ¿Por qué? Pues yo pienso que es por la misma razón por la cual uno “empelicula” viendo TV, yendo al cine o al teatro. Y Desmond Morris lo explica muy bien en su libro “La naturaleza de la felicidad” [16], que ya fue reseñado en este blog [17, 18]. Resulta que la capacidad simbólica de nosotros los humanos nos permite disfrutar de obras de arte como las escénicas. El ejemplo típico son las palabras. La secuencia de gráficos a,r,b,o,l en realidad no tienen nada que ver con un objeto grande de madera y que brinda sombra pero de todos modos entendemos el significado de esos grafemas puestos en determinada secuencia. Por eso el cerebro humano es fácilmente engañable. Esa capacidad simbólica nos permite entonces disfrutar de una película o cualquier pieza de arte escénico como si fueran reales. Conscientemente sabemos que son los actores son unos mentirosos profesionales [19] y que toda la obra es eso, una mentira; y con todo y eso nos emocionamos y lo vivimos. Pues lo mismo aplica para lo que podamos escribir en una bitácora privada. Podemos vivir, dentro de nuestro cerebro, fantasías que nos permiten desahogarnos y mejorarnos psicológicamente. Yo ya estoy llevando esto a nivel público, como en los últimos dos cuentos románticos que publiqué (“Por Escribir Sobre Bipolaridad me Adoptó una Hermosa Mecenas en los Suburbios de Bogotá” [1, 2] y “Sucumbiendo a la Esclavitud Matrimonial por unas Eslavas (Ucranianas)” [3, 4]) para lo cual se necesita estar un poco loco para ventilar esas fantasías públicamente. De pronto por eso es que los posts de mi blog son tan personales, porque esa es la forma en la que llevo escribiendo por 13 años en mi bitácora privada.


Ya estoy divagando un poco, pero sigo. Y es que después de varios años de pensar con la ayuda de mi bitácora privada he llegado a la conclusión de que es mejor que esos cuentos románticos se quedan como fantasías, por dos razones principales:

Costos: El tener una familia, bien tenida, cuesta mucho dinero y para tener mucho dinero hay que trabajar mucho. Y a mí me gusta es cogerla suave leyendo y escribiendo. A veces se me va la mano lecto-escribiendo como en ese pastoral de cuento que publiqué (“Por Escribir Sobre Bipolaridad me Adoptó una Hermosa Mecenas en los Suburbios de Bogotá” [1, 2]). Y aunque en 1988 (14 años de edad) mi bipolaridad empezó manifestándose de forma grave (grado maniaco-depresivo), ahora tengo una bipolaridad leve (ciclotimia) en parte porque no tengo los factores estresantes (y disparadores de crisis) como lo pueden ser el lidiar con hijos que afortunadamente nunca tuve.

Escala de belleza: De pronto al ser más sensible como bipolar que soy, me impresionó más de la cuenta la belleza que veo en las mujeres de la TV y del cine. De modo que cuando se trata de las féminas solo tengo una escala de medición (la del cine y la TV) mientras que la mayoría de hombres comunes tienen dos: la del cine y TV y la de las mujeres de la vida real que están a su alcance. El resultado de esto es que casi a ninguna de las mujeres las cuales tuve acceso las puede tomar en serio porque no clasificaban en mi escala de belleza femenina farandulesca.


Y ya estoy divagando mucho pues habíamos comenzado este escrito en como tener patrones de pensamiento estables de cara a las variaciones de ánimo que tiene un bipolar. Pero es que los ejemplos románticos que he dado son el típico ejemplo de decisiones, como el morir como un solterón, que no me gusta que cambien. Es más, estos cambios, cómo sentir nostalgia por una amigovia (que probablemente fue la única que si se ajustaba a mi exigente escala de belleza) de mis 20s en los 1990s pueden ser indicativos de que se está en un estado distímico (pequeña depresión) como lo fue la idea del mismo pasado lunes de no seguir adelante con mi blog. Entonces la escritura en una bitácora privada no solo se convierte en una actividad curativa sino preventiva también pues al escribir lo que está uno sintiendo en el momento que se está desahogando, se puede dar cuenta de patrones de pensamiento que se repiten cuando uno se está desviando de su estado eutímico (ánimo verdadero, ánimo normal). Entonces la escritura terapéutica no es solo una herramienta curativa ante cambios que pueden ser inconvenientes sino también funciona como ayuda terapéutica para detectar síntomas tempranos (prodromas) de alteraciones en el ánimo y afecto. Y entre más rápido se pueda actuar ante esas desviaciones de ánimo mejor pues se evitará una hipomanía o una depresión. Esto con la ayuda protagónica de la farmacoterapia ajustada (a la cual se puede llegar llevando una bitácora) y complementada con otras herramientas terapéuticas como la higiene del sueño. Si no fuera por esa mi hora y media de escritura libre, mi higiene del sueño no funcionaría bien y no podría llegar a la estabilidad en cuanto a la hora en que me duermo actualmente (10:00 pm pasaditas).


Sobre escritura terapéutica se puede escribir más, basándome en fuentes bibliográficas más especializadas, pero como este artículo es para compartirlo con otros pacientes o sus cuidadores, depende de las preguntas de ustedes mis lectores si sigo ahondando en este tema. Así por tramos este escrito haya parecido como una divagación personal, cosa ante la cual me disculpo y explicó otra vez que se da como resultado de mi década larga de practicar mi egocéntrica escritura privada y terapéutica.

Muchas gracias por leer este post público (se deriva de, pero no pertenece a mi bitácora privada. Se debe diferenciar muy bien entre estos tipos de escritura).


Referencias:

1. Duque-Osorio JF. Por Escribir Sobre Bipolaridad me Adoptó una Hermosa Mecenas en los Suburbios de Bogotá. El Blog de Juan Duke; 2020. Disponible en: https://bit.ly/HermosaMecenas. Consultado el 26-Ago-2020.


2. Duque-Osorio JF. For Writing About Bipolarity I was Adopted by a Beautiful Patron in the Suburbs of Bogotá. Juan Duke's Blog; 2020. Disponible en: https://bit.ly/BeautifulPatron. Consultado el 26-Ago-2020.


3. Duque-Osorio JF. Sucumbiendo a la Esclavitud Matrimonial por unas Eslavas (Ucranianas). El Blgo de Juan Duke; 2020. Disponible en: https://bit.ly/NoviasUcranianas. Consultado el 26-Ago-2020.


4. Duque-Osorio JF. Succumbing to the Marital Slavery Because of Slavic Girls (Ukrainians). 2020. Disponible en: https://bit.ly/SlavicGirls. Consultado el 26-Ago-2020.


5. Duque-Osorio JF. Mis padres planearon mi vida y quedé impoluto en cuanto a enredos matrimoniales y reproductivos. El Blog de JFDO; 2020. Disponible en: https://bit.ly/3eyC9SV. Consultado el 27-Mar-2020.


6. Duque-Osorio JF. My Parents Planned my Life and now I am Unpolluted Regarding Marital and Reproductive Messes. JFDO's Blog; 2020. Disponible en: https://bit.ly/2UqgPb3. Consultado el 27-Mar-2020.


7. Zelinski EJ. The Joy of Not Being Married: The Essential Guide for Singles and Those Who Wish They Were. Visions International Publishing; 1995.


8. Fernández E, Bacon F. Invitación a la Escritura Terapéutica: Ideas Para Generar Bienestar. International Journal of Collaborative Practice. 2013; 4(1): 27-47. Disponible en: https://psicopedia.org/wp-content/uploads/2016/03/Invitacion-a-la-escritura-terapeutica.pdf. Consultado el 17-Oct-2019.


9. Gual ME. Carmen Martín Gaite: la escritura terapéutica. Revista de literatura. 2014; 76(152): 575-603. Disponible en: http://revistadeliteratura.revistas.csic.es/index.php/revistadeliteratura/article/download/349/364. Consultado el 17-Oct-2019.


10. Kohan SA. La escritura terapéutica. Alba Editorial; 2013.


11. Reyes-Iraola A. El uso de la escritura terapéutica en un contexto institucional. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social. 2014; 52(5): 502-509. Disponible en: https://www.redalyc.org/pdf/4577/457745484010.pdf. Consultado el 17-Oct-2019.


12. Baikie KA, Geerligs L, Wilhelm K. Expressive writing and positive writing for participants with mood disorders: An online randomized controlled trial. Journal of affective disorders. 2012; 136(3): 310-319.


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14. Suhr M, Risch A, Wilz G. Maintaining mental health through positive writing: Effects of a resource diary on depression and emotion regulation. Journal of clinical psychology. 2017; 73(12): 1586-1598.


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16. Morris D. The Nature of Happiness. Little Books, Limited; 2006.


17. Duque-Osorio JF. Reseña Anecdótica del libro “La Naturaleza de la Felicidad” de Desmond Morris. El Blgo de Juan Duke; 2019. Disponible en: https://bit.ly/ResenaNaturalezaFelicidad. Consultado el 29-Ago-2019.


18. Duque-Osorio JF. Anecdotal review of the book "The Nature of Happiness" by Desmond Morris. Juan Duke's Blog; 2020. Disponible en: https://bit.ly/NatureHappinessReview. Consultado el 26-Ago-2020.


19. Ganten DA, Deichman TA, Sphal TA, Coll AA, Campos JAA. Vida, naturaleza y ciencia: todo lo que hay que saber. Taurus; 2004.

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© 2020 por Juan-Fernando Duque-Osorio. MSc. Ibagué-Colombia